Luca en lencería se deja empotrar por dos machos
Luca lleva días con las bragas empapadas de puro morbo cada vez que ve a esos dos guaperas morenos pasar frente a su casa con esos pantalones ajustados que le dejan ver todo el bulto. Hoy por fin le ha dado luz verde y ahora está arrodillado en el suelo de su habitación, con las medias de red negras y el sujetador de encaje rojo que le aprieta esos pezones bien duros mientras espera que esos dos animalitos le demuestren lo que vale su polla. Axel no pierde el tiempo y le clava la verga de una vez por el culo sin avisar, haciéndole gritar como una puta en celo mientras sus tetas rebotan con cada embestida brutal que le mete hasta las pelotas. Seb, por su parte, le agarra la cabeza con fuerza y le mete hasta la garganta esa polla gruesa sin circuncidar, ahogándolo un poco mientras le ordena que le chupe bien hasta que le escupa leche por la comisura. Luca no puede más, con el coño empapado de sudor y el culo hecho puré por ese culo bien abierto que le dejan los dos sin piedad, mientras gemidos guturales le salen de la garganta mezclados con los gruñidos de esos machos que no paran de gruñir como bestias en celo. Axel le agarra de las caderas y se la clava más hondo, sintiendo cómo ese culito apretado le ordeña la verga con cada sacudida, mientras Seb le escupe en la cara para luego lamerle los labios antes de darle otro beso negro bien profundo. Los tres se revuelcan en la cama, con las sábanas hechas un desastre de fluidos y olores a sexo crudo, mientras Luca siente que no aguanta más y se corre sin poder contenerse, llenando el condón de leche espesa que le chorrea por las piernas. Los dos machos no se detienen ni un segundo, siguen empotrándolo como si fuera su última noche en la tierra, hasta que los tres explotan en un orgasmo simultáneo que los deja jadeando, sudorosos y con las camas manchadas de corrida y saliva. Luca se deja caer sobre el colchón, exhausto pero satisfecho, con las medias rotas, el culo en carne viva y la boca llena de semen aún caliente que Seb le obliga a tragar antes de darle un cachetazo en la nalga roja. Esa fue una sesión de sexo que nunca olvidarán, con esos dos machos bien dotados dándole caña hasta dejarlo sin aliento y sin fuerza en las piernas.