Grace, la zorra rubia que me rompieron el culo en venganza
Grace no era ninguna santa, pero cuando Markus Dupree la encontró en esa posición, supo que sería la última vez que alguien más la tuviera así. La muy puta se había burlado de él por meses, riéndose de que ningún hombre podía llenarla como ella necesitaba, y ahora estaba a punto de comer sus palabras mientras su polla gruesa le partía el culo en cuatro. La rubia se contoneaba, gimiendo mientras el dildo que había usado antes ya no le servía de nada, porque nada igualaba el calor de esa verga empujando hasta las pelotas contra su ano palpitante. Markus le arrancó las bragas sin cuidado, dejándola expuesta, su coñito depilado brillando de lo mojada que estaba, pero él no iba por ahí: quería ese culo virgen que tanto había provocado. La obligó a arquearse, sus manos apretando sus caderas pequeñas antes de hundirse de una estocada, haciéndola gritar. Sus tetas saltaban con cada embestida, sus pezones duros como piedras, mientras él le susurraba al oído: "¿Te gusta que otro te rompa lo que nunca dejaste que yo tocara?" Ella solo podía gemir, su boca abierta en un grito ahogado, sabiendo que ya no había vuelta atrás. Markus la empotró contra la pared, su polla entrando y saliendo con un sonido obsceno, el culo de Grace enrojecido y temblando. En más de 20 minutos de escena, él no tuvo piedad, y cuando por fin se corrió dentro de ella, la rubia supo que nunca volvería a burlarse de nadie.