Fit and fuggin la empotra en hotel de Miami con sus tetas enormes
Te voy a contar cómo este cabrón no aguantó más después de semanas de mirarme las tetas en el gimnasio, rozándome sin querer cuando pasábamos cerca, dejando que sus manos sudadas se deslizaran por mi espalda mientras me susurraba al oído. ¿Te gustaría estar en su lugar? Imagina el momento en que por fin me acorraló en la habitación del hotel, sus dedos tirando de mi tanga hasta romperlo, mi coño ya mojado antes de que su polla enorme me partiera en dos. Primero me hizo chupársela bien dura, sintiendo cómo el pre-cum me resbalaba por los labios, antes de empotrarme contra la pared con sus manos en mis tetas, amasándolas como si fueran suyas. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, hasta que me tiró en la cama y me folló en misionero, mirándome a los ojos mientras me llenaba entera de golpe. Cuando se corrió, fue directo a mi cara, dejando su leche espesa en mis tetas y mi boca, marcándome como suya. Al final, solo quedó el tanga roto en el suelo y la mancha de mi excitación en las sábanas.