Cam Crest se venga empotrando a Aris hasta las pelotas
Esa tarde en el motel barato, Aris entró con esa sonrisa de puta que ya conocía, la misma que usaba para provocarme cuando se acostaba con otros. Yo la miré fijo mientras se quitaba la blusa, dejando ver esos pechos firmes que tanto me ponían, pero esta vez no sería un simple polvo de reconciliación. Me acerqué y le bajé el pantalón de un tirón, dejando su culo perfecto al aire, ese culo que otros habían disfrutado antes que yo. Le di una nalgada seca que resonó en la habitación, y ella gimió, pero no de placer, sino de sorpresa. 'Hoy me vas a pagar con creces', le susurré al oído mientras le metía dos dedos en el coño ya mojado. Ella intentó resistirse, pero mi polla dura como roca no le dio opción: la empujé contra la pared y la penetré de una estocada, sintiendo cómo su culo apretado me envolvía hasta que las caderas chocaron. Aris gritó, pero no la dejé hablar, la tomé del pelo y la obligué a mirarme mientras la embestía una y otra vez, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo mis manos. '¿Te gusta que te den como a una puta, verdad?', le dije mientras le clavaba los dedos en las caderas, marcando cada embestida. Ella solo podía gemir, su coño cada vez más mojado, hasta que sentí que se corría, pero no me detuve, seguí follándola hasta que mi polla explotó dentro de ella, llenándola entera. Cuando me retiré, Aris se quedó jadeando contra la pared, pero yo ya sabía que la próxima vez sería aún peor. La próxima vez, no habría piedad.