Esa pendeja traviesa domina a mi marido y a su colega
Desde que vi a ese colega de mi marido mirándome el culo cada vez que venía de visita, supe que era cuestión de tiempo. Hoy, mientras mi marido trabajaba, le mandé un mensaje diciéndole que pasara ‘por casualidad’. Cuando abrió la puerta, ya estaba arrodillada, chupándole la verga entera de golpe mientras mi marido observaba. Le dije que se sentara en la cama y le hice tragar hasta la última gota mientras le ordenaba que me lamiera el coño mojado. Después, me monté sobre la polla dura de mi marido mientras el tipo me grababa, gimiendo como una perra en celo. Cuando ya no aguanto más, me quité el vestido y le mostré mi nuevo consolador negro, que me metí hasta que el glande me rozó el clítoris. Le dije al colega que me mirara mientras me corría, y cuando terminó, me las arreglé para que se viniera en mi cara. Bien putita, justo como me gusta.