Elizabeth chupa con rabia la polla de su ex
Esa tarde en el estacionamiento, Elizabeth se arrodilló frente al tipo con la polla dura, mirándolo a los ojos mientras le escupía en la verga antes de meterla entera en su boca caliente. Sus labios carnosos envolvieron el tronco grueso, chupando con furia, como si quisiera arrancarle la rabia que le había dejado el imbécil que la dejó plantada. El tipo agarró su cabeza con fuerza, empujando hasta que la punta golpeó su garganta, y ella ni siquiera se quejó, solo gimió más fuerte, ahogándose con cada embestida. La saliva le escurría por la barbilla, manchando su blusa blanca mientras sus tetas rebotaban con cada movimiento. Él gruñó cuando sintió el calor de su boca apretando, y ella lo miró con odio, sabiendo que esto era su venganza. Cuando él se corrió, ella no tragó, dejó que el semen le cayera por los labios, manchando su piel como un trofeo. El ex, que los miraba desde lejos, apretó los puños al verla disfrutar así, sabiendo que ya no la tendría.