Elfa oscura de tetas enormes reta a que la hagan terminar con vibradores
Él la miró con esa sonrisa de desafío mientras le agarraba los pechos firmes, “¿Crees que aguantarás diez minutos de esto, zorra?”, dijo mientras le pellizcaba los pezones rosados. Ella se mordió el labio, sintiendo cómo su coño se humedecía al instante, lista para demostrarle que era más dura de lo que imaginaba. La escena comenzó con besos profundos, sus lenguas entrelazándose mientras sus manos recorrían cada centímetro de piel, sus tetas grandes rebotando con cada movimiento. Él no perdió tiempo y bajó hasta su culo apretado, lamiendo con fuerza hasta que ella gimió sin control, su cuerpo temblando. Cuando metió un dedo dentro, ella arqueó la espalda, su respiración acelerándose. Después vino el vibrador, un juguete enorme que él empujó sin piedad en su ano virgen, haciéndola gritar de placer y dolor al mismo tiempo. La competencia estaba en su punto más alto, ella retorciéndose mientras él la empotraba con fuerza, sus gemidos llenando el aire. El orgasmo llegó como un huracán, sus fluidos salpicando por todas partes, y ella cayó exhausta, jadeante, pero con una sonrisa de victoria. Él, en cambio, solo pudo mirarla, sintiendo cómo su polla aún palpitaba, sabiendo que había perdido la apuesta.