El vikingo me usa como su puta cachonda y me llena de leche
La luz del atardecer entraba por la ventana, tiñendo la habitación de un dorado pecaminoso mientras yo me retorcía en la cama, sintiendo cómo mi culo se apretaba de anticipación. Sabía que no debía, que esto estaba mal, pero cada vez que Kryz Xxx me miraba con esa sonrisa de depredador, mi coño se mojaba sin remedio. Cuando por fin entró, su polla gruesa y venosa ya estaba dura, lista para romperme. Me arrodillé en la cama, ofreciéndole mi culo peludo sin pudor, gimiendo cuando sus dedos me abrieron de golpe. 'Hazme tuya', le susurré, y él no dudó: de una estocada, su verga me llenó hasta las pelotas, haciendo que mis paredes se contrajeran alrededor de su grosor. Cada embestida era un castigo delicioso, sus bolas chocando contra mi carne mientras yo me agarraba de las sábanas, mordiendo el cojín para ahogar mis gemidos. El sonido de su piel contra la mía era obsceno, y cuando aceleró el ritmo, suplicando que me corriera en la boca, supe que no podía parar. La culpa me quemaba, pero el placer era más fuerte: cada vez que me empotraba contra él, su polla me perforaba hasta hacerme tocar el cuello del útero, y yo solo podía pensar en cómo me estaba usando como su puta personal. Cuando por fin se corrió, su leche caliente me inundó la garganta, espesa y salada, y mientras tragaba hasta la última gota, solo podía pensar en lo mal que me sentía... y en cuánto quería repetir.