El entrenador de Tyler se lo quiere meter todo sin parar
El sudor de Tyler me empapó la espalda cuando se pegó a mí en los vestidores, su polla dura presionando mi culo mientras susurraba: 'Coach, ¿me vas a dejar darte mi leche?'. Le respondí con un gemido ahogado, apretando sus caderas contra las mías, sintiendo cómo su verga gruesa se frotaba contra mi raja húmeda. Sabía que en cualquier momento podía entrar alguien, pero eso solo me ponía más cachonda, el riesgo de que nos descubrieran me hacía mojarme hasta el suelo. Cain Marko, con sus manos callosas, me volteó de golpe y me clavó su picha de una sola estocada, llenándome el culo hasta que sus pelotas chocaron contra mi piel. Gemía en su oído, mordiéndole el cuello mientras él me embestía con fuerza, sus jadeos mezclándose con el golpeteo de la madera del banco de los vestidores. Cada vez que alguien pasaba afuera, contenía la respiración, sintiendo cómo su verga me abría aún más, hasta que no pude más y me corrí en su polla, empapándole los huevos con mi leche. Cuando por fin se retiró, vi su mirada salvaje, su corrida blanca goteando de mi culo abierto, y supe que nunca olvidaría esa tarde de peligro y lujuria.