El doctor Legrand Wolf domina al twink con su polla monstruosa
No aguanto más verlo con ese culo apretado y virgen, así que lo arrastro hasta la camilla y le ordeno que se ponga a cuatro patas. El chiquillo gime cuando siento su agujero temblar bajo mis dedos, pero no es suficiente: quiero que suelte todo lo que le hizo a mi novio. Legrand Wolf se ríe mientras le escupe en el culo y empuja su verga gruesa de una estocada, haciendo que el pequeño se arquee y grite. El sonido de la carne golpeando contra carne resuena en la habitación mientras lo empotro sin piedad, sintiendo cómo su culo se abre para mí. El twink llora y me suplica que pare, pero no pienso detenerme hasta que su culo esté bien roto y lleno de mi leche. Andrew Connor me mira con odio desde la esquina, pero no le importa: este culo es mío ahora. Cuando por fin me corro dentro de él, el chiquillo se derrumba en la camilla, jadeando y con el culo palpitando. '¿Te gustó, perra?' le susurro al oído mientras me limpio la polla en su espalda. 'Ahora sabes lo que se siente cuando alguien te usa como a una puta.'