El anime gay muscular desafía tu resistencia sexual
La habitación está medio oscura, con solo la luz tenue de la pantalla del ordenador iluminando los cuerpos sudorosos enredados en el colchón. Te la chupan con una sonrisa de vencedor, como si supiera que no aguantarás mucho, pero cuando le agarras el cabello y le metes la polla hasta la garganta, es él quien se ahoga en un gemido mientras te mira con esos ojos desafiantes. Le das vuelta, le abres el culo con los dedos y sientes cómo se le escapa un jadeo cuando le empotras de una estocada, hundiéndote sin dejar nada fuera. Sus músculos se tensan bajo tu peso, los gemidos se vuelven más urgentes, y cuando te inclinas para morderle el hombro, percibes el sabor salado de su sudor mezclado con el tuyo. Se retuerce, intenta apartarse, pero le sostienes las caderas con fuerza, embistiendo más rápido, más duro, hasta que el sonido húmedo de tu polla entrando y saliendo de su culo resuena en toda la habitación. Sientes cómo se le contrae el ano alrededor de tu verga, cómo se le escapa un gemido entrecortado cada vez que le das más fuerte, y cuando le susurras al oído que va a correrse antes que tú, se pone más furioso, apretando los dientes mientras intenta resistirse. Pero no puede, y cuando por fin le explosiona dentro, se derrite en un grito ahogado, el culo todavía temblando alrededor de tu polla cuando le dejas caer sobre el colchón, agotado pero con esa mirada de 'te lo dije'