Donatto Xl empotra a Will Bravo en el culo de cuatro
—Cállate, que nos van a escuchar— susurró Will Bravo, pero su voz se quebró en un gemido ahogado cuando Donatto Xl le clavó la polla hasta las pelotas de una sola estocada. El pasivo se mordió el labio para no gritar, pero el sonido húmedo de sus carnes chocando llenó la habitación mientras el macho lo embestía sin piedad contra el colchón. Afuera, el ruido de la calle era un recordatorio constante de que alguien podía entrar en cualquier momento: un vecino, el dueño del apartamento, incluso un familiar. Cada vez que Will Bravo intentaba amortiguar sus gemidos, Donatto Xl le agarraba el pelo y lo obligaba a arquearse más, hundiendo su verga gruesa hasta hacerle tocar el cuello del útero. El sudor les corría por la espalda, mezclándose con el olor a sexo y a piel caliente. Will Bravo apretó las sábanas entre sus dedos, sintiendo cómo el placer le nublaba la mente mientras el macho le susurraba obscenidades al oído. —Te voy a llenar el culo de leche, puto— gruñó Donatto Xl, y Will Bravo solo pudo asentir, sabiendo que no había vuelta atrás. El ritmo se volvió frenético, los golpes secos de carne contra carne resonaban en las paredes, y Will Bravo ya no podía contener los gemidos, por más que intentara. Cuando Donatto Xl se corrió dentro de él, el pasivo sintió el calor líquido inundarle el culo, y solo entonces, al escuchar pasos en el pasillo, se dio cuenta de que alguien había entrado y los había visto.