Diarios universitarios: Candice Banks chupa como una diosa
“No deberíamos hacer esto aquí”, susurré mientras me arrodillaba frente a él, pero mi coño ya estaba empapado solo de pensarlo. El hospital estaba vacío a esa hora, y el riesgo de que nos descubrieran me ponía más caliente que nunca. Me quité la bata de enfermera lentamente, dejando ver mi lingerie negra, y vi cómo su polla se endurecía bajo los pantalones. No pude resistirme: me la metí en la boca de una vez, sintiendo cómo el grosor me llenaba hasta las amígdalas. Él me agarraba del pelo, empujándome contra su verga mientras gemía como un animal, y yo tragaba cada gota de su leche caliente sin perder el ritmo. Sabía que esto estaba mal, pero no podía parar. Cuando me ordenó que me diera la vuelta y me empotrara contra la camilla, obedecí sin pensarlo, sintiendo cómo su polla entraba hasta el cuello del útero mientras me mordía el labio para no gritar. La próxima vez, le dejaré que me corra en la cara mientras me mira a los ojos. Será aún más sucio.