Desperté con la polla de Hunter Graham en mi boca y lo reté a follarme
Chupaba esa verga dura como si no hubiera mañana, sintiendo como latía contra mi lengua, y cuando abrió los ojos lo miré fijo con una sonrisa sucia. '¿Crees que puedes manejarme, cabrón?', le dije mientras mi saliva caía por sus bolas, y él, con esa sonrisa de degenerado, me empujó contra la cama. 'Voy a hacer que me ruegues que pare', gruñó, y yo le respondí metiendo su polla hasta el fondo de mi garganta. Lo monté a horcajadas, dejando que su verga gruesa me partiera el culo mientras gemía como una puta malcriada, pero no iba a darle el gusto de quejarse. Cada vez que me embestía, yo le clavaba las uñas en la espalda y le susurraba al oído: '¿Eso es todo lo que tienes?'. Él me agarró de las caderas y me empaló con fuerza, haciendo que mi culo vibre con cada sacudida, pero yo no cedía. 'Más fuerte, Hunter, ¿o tienes miedo de que me corra antes que tú?', le provoqué, y eso lo volvió loco. Me volteó como si fuera una muñeca, me abrió las nalgas y me llenó el culo con su leche caliente, pero ni así me rendí. 'La próxima vez, te voy a hacer llorar', le advertí entre jadeos, y él solo se rio, sabiendo que la siguiente ronda iba a ser aún más salvaje.