Dabanga con su falda corta brillando sobre mi verga toda la noche
El tipo no podía creer su suerte cuando vio a Dabanga entrar en su habitación con esa falda ajustada que apenas cubría su culo perfecto. Ella sabía que él la había visto con otro, y ahora quería hacerle pagar cada mirada de celos con su propio placer. Se sentó sobre su polla dura sin aviso, empalándose hasta que los muslos le temblaron, mientras él agarraba sus caderas para marcar el ritmo. El coño de Dabanga estaba tan mojado que cada embestida sonaba como un chasquido obsceno, y sus gemidos se mezclaban con el crujido de la falda al rozar contra su piel. Él la levantó de golpe para chuparle los pezones, mordiéndolos hasta que ella arqueó la espalda y le clavó las uñas en los hombros. Volvió a montarlo con furia, rebotando sobre su verga como si quisiera romperla, mientras él le agarraba el pelo para tirarle la cabeza hacia atrás y ver cómo se corría. Cuando terminó, Dabanga se quedó mirándolo con una sonrisa de puta satisfecha, pero el tipo que había visto todo desde la puerta solo pudo tragar saliva antes de cerrar de un portazo.