Cole Blue reta a Joshua a darle una polla de golpe
Aquel domingo de tarde en la clínica privada, Joshua Oaks ya sabía que iba a perder la apuesta: su culo estaba tan abierto y reluciente que hasta gritaba por atención. Cole Blue, con esa polla monstruosa que llevaba marcando bajo el pantalón blanco, lo miró con un brillo desafiante, como diciendo 'veremos quién suplica primero'. Joshua se arrodilló de inmediato, pero Cole no quiso que fuera tan fácil: le agarró la cabeza y le metió la verga hasta el fondo de la garganta, ahogándolo con cada embestida. '¿Te crees que puedes con esto, pequeño?' gruñó, sintiendo cómo la saliva le chorreaba por la mandíbula. Joshua tosió, los ojos llenos de lágrimas, pero Cole no aflojó: le dio vueltas al cuello con la mano y lo obligó a tragar cada centímetro. El gemido ahogado de Joshua se mezcló con el sonido húmedo de la garganta tragando, y Cole sonrió, sabiendo que ya tenía la ventaja. 'Parece que te gusta más de lo que admites', susurró, tirándole de las orejas mientras la saliva le resbalaba por la barbilla. Joshua intentó resistirse, pero cuando Cole le abrió las nalgas y le metió el dedo sin piedad, ya no pudo más: '¡Ahí, dámelo entero, cabrón!' gritó, arqueando la espalda. Cole le escupió en el ano y le clavó la polla de una sola vez, haciendo que Joshua apretara las sábanas con los nudillos blancos. '¿Ves? Sabía que me rogarías', dijo Cole, moviendo las caderas con fuerza mientras el culo de Joshua se contraía alrededor de su verga. Joshua solo pudo gemir, completamente rendido, mientras Cole se reía y le apretaba las tetillas. 'Te lo dije', repitió Cole, embistiendo más fuerte, 'nunca te resistas a lo que necesitas'. Y Joshua, con el culo ardiendo y la boca llena de leche, supo que había perdido... pero qué pérdida más deliciosa.