Cindy Sweet Chick me espiaba al duchame con su polla dura
El agua caliente resbalaba por mis curvas mientras me enjabonaba, ignorando que alguien me observaba entre la puerta y el marco. El vaho empañaba el espejo, pero no lo suficiente para ocultar el bulto bajo sus pantalones cuando entró en silencio. Sabía que estaba mal, que no debería excitarme al ver cómo me miraba, pero el calor entre mis piernas superó cualquier culpa. Mis manos bajaron por mi vientre hasta tocarme, moviendo los dedos en círculos sobre mi coño húmedo mientras él se mordía el labio desde las sombras. Noté cómo forzaba el pestillo, cómo su respiración se aceleraba al verme arquearme contra la pared, pero no le detuve. Quería sentir su polla entrando de golpe, aunque no debíamos. Cuando por fin empujó la puerta, el agua se mezcló con mi gemido al clavarme contra los azulejos, sus manos apretando mis nalgas para abrirme más. Cada embestida me arrancaba un grito, conscientes de que en cualquier momento podrían pillarnos, pero eso solo lo hacía más intenso. Me corrió dentro con un gemido ahogado, dejando manchas blancas en mis muslos antes de salir a escondidas. Aún siento el hormigueo donde sus uñas marcaron mi piel.