Bri Guy cabalga una verga de 9 pulgadas sin cortar en su culo
Él ni siquiera sabía que yo lo estaba viendo, pero cuando se sentó en esa silla con la polla tan dura y gruesa, supe que no podía dejarlo pasar. Mi ex me había dejado por él, y ahora yo iba a demostrarle que su nueva polla no era nada comparada con lo que yo podía manejar. Agarré el dildo más grande que tenía, lo lubricé bien y me lo metí en el culo mientras lo miraba fijamente. Cada vez que lo hundía hasta las pelotas, gemía más fuerte, imaginando que era su verga la que me estaba rompiendo. El sonido de mi culo chupando el juguete era obsceno, y él ni siquiera se daba cuenta de lo cerca que estaba de perderlo todo. Me corrí con el dildo enterrado hasta el fondo, sintiendo cómo mi culo se cerraba alrededor de él, pero mi mente estaba en otra parte. Cuando terminó, él se levantó y me vio allí, con el culo aún temblando, y su cara fue de pura incredulidad. Sabía que nunca olvidaría esa mirada.