Bootylicious y Nathan Threat en un polvo de venganza caliente
No podía creer que él se atreviera a follarse a mi ex justo después de nuestra pelea, pero ahora es mi turno de cobrarme esa traición. Bootylicious se arrodilla frente a Nathan Threat, sus nalgas redondas y firmes temblando mientras se agacha para chuparle la polla con esos labios carnosos que tanto odiaba mi rival. Él la agarra del pelo, empujando su cara hasta que la garganta de ella se llena entera, y los gemidos ahogados resuenan en la habitación. Las tetas grandes de Bootylicious rebotan con cada embestida, sus pezones duros como piedras, y el sudor le cae por la espalda mientras él la penetra por detrás, clavándole los dedos en esas caderas anchas. El sonido de los golpes de carne contra carne es obsceno, y ella grita cada vez que él le da una nalgada, su coño mojado chorreando de excitación. Nathan Threat la voltea de golpe, levantándole las piernas para meterla hasta las pelotas, y los ojos de ella se llenan de lágrimas por la presión, pero no pide que pare. Él sabe que esto es por venganza, y por eso la folla más duro, mordiéndole los labios mientras ella araña su espalda. Los músculos de sus nalgas se tensan con cada embestida, y el sonido de los fluidos al chocar es tan obsceno que parece que el cuarto entero va a explotar. Ella grita su nombre, pero él no se detiene, empujando más fuerte hasta que los gemidos de ella se convierten en un solo grito ahogado. El cuerpo de Bootylicious tiembla, su coño apretándose alrededor de su polla mientras él se corre dentro de ella, y el calor de su leche la llena por completo. La escena dura más de 31 minutos, pero parece una eternidad de placer y resentimiento mezclados, hasta que él se queda quieto, jadeando, y ella solo puede gemir, exhausta pero satisfecha.