Boa Hancock me reta a follarla como nunca
El olor a sudor y perfume barato me llega antes de verla, con ese culo redondo apretado en leggings que no dejan nada a la imaginación. Boa Hancock me mira desafiante, retándome a ver si aguantaré sus gemidos de puta en celo, y yo, con la polla ya dura, acepto el reto sin pensarlo. La empujo contra la pared, le bajo los leggings de un tirón y le meto dos dedos en el coño mojado, sintiendo cómo se estremece al contacto. '¿Esto es todo lo que tienes, SaitamaG?', me provoca, pero yo solo sonrío y la levanto en peso, empotrándola contra la pared mientras le como la boca con lengua. Su culo rebota contra mis caderas cada vez que la penetro, y sus gemidos se vuelven más altos, más desesperados, cuando le agarro las tetas y las aprieto fuerte. '¡Más duro, cabrón!', me grita, y yo no me hago rogar: le doy con todo, hasta que sus muslos tiemblan y su coño se contrae alrededor de mi verga. Cuando me corro, lo hago dentro, llenándola hasta que el semen le chorrean por los muslos, y ella solo puede gemir, rendida. Boa Hancock, la que siempre se cree la más dura, ahora jadea en mis brazos, derrotada por mi polla.