Asrita y Rinki follando como perras en el departamento prohibido
Te voy a contar cómo empezó todo: 'No deberíamos hacer esto', me susurró Asrita mientras me agarraba el culo con sus dedos largos, pero ya estaba demasiado mojada para parar. Rinki, esa zorra de piel dorada, se arrodilló frente a mí y empezó a chuparme la polla con esos labios carnosos que saben exactamente cómo volverme loco. El departamento olía a sexo y culpa, pero no nos importaba. Le arranqué el tanga a Rinki y la empotré contra la pared, metiéndole los dedos en el coño mientras Asrita se ponía a cuatro patas, mostrando ese culo perfecto que pedía a gritos ser llenado. 'Dame duro, cabrón', gimió Rinki mientras le clavaba la polla hasta que sus muslos temblaban. Asrita se corrió primero, pero yo no paré, seguí follando a Rinki hasta que su espalda se arqueó y su coño apretó mi verga como un tornillo. '¿Te gusta ver cómo me la chupa?', me preguntó Asrita mientras se tragaba mi leche, y yo solo pude sonreír, sabiendo que esto no era la última vez.