Anna Claire Clouds se deja empotrar por Will Pounder en un masaje caliente
El olor a gel de nuru impregnaba el aire cuando Anna Claire Clouds se recostó sobre la camilla, sus labios rosados brillando bajo la luz tenue. Sabía que Will Pounder, el ex de su enemiga, no resistiría la tentación de tocarla así, con las manos resbaladizas y los dedos hundiéndose en su coño perfectamente afeitado. Las primeras caricias fueron lentas, explorando cada pliegue de su piel mojada, pero pronto la lujuria se apoderó de Will, quien empezó a deslizar su polla gruesa entre los muslos temblorosos de Anna. Ella gemía sin control, arqueando la espalda cada vez que el hombre la penetraba de una estocada, haciendo que sus caderas chocaran contra la camilla. El gel resbaladizo hacía que cada movimiento fuera más intenso, más profundo, hasta que Will le agarró las nalgas con fuerza y empezó a embestirla sin piedad. Anna, con los ojos entrecerrados, apretaba las sábanas mientras Will le susurraba al oído: '¿Así se siente ser mejor que ella, perra?'. Las palabras la encendieron aún más, y cuando él le dio la vuelta para empalarla por detrás, las embestidas se volvieron más brutales, más salvajes. Las manos de Will recorrían su cuerpo, apretando sus tetas mientras se hundía en su coño hasta que Anna no pudo más y se corrió gritando, con los fluidos mezclándose con el nuru. Finalmente, Will se derramó dentro de ella con un gruñido triunfal, apretándole las caderas con los dedos marcados por la excitación. '¿Ves?', le dijo con una sonrisa pícara, 'yo te doy lo que ella nunca pudo'.