Anissa Miller en ropa interior de San Valentín: mi hermanastro me folla en secreto
Estoy temblando cuando Massimo me empuja contra la cama con sus manos grandes, mi coño ya mojado antes de que me quite el encaje negro que nunca usé con mi ex. Cada vez que escucho un crujido en el pasillo, me muerdo el labio para no gemir, pero él no se detiene: me abre las piernas de golpe y me clava su polla hasta que mis muslos tiemblan. Siento el riesgo de que mi padre entre en cualquier momento, pero no puedo parar, no cuando su boca chupa mis pezones y sus dedos me abren el culo para empotrarme más fuerte. Me corro en silencio, mordiendo su hombro, mientras él me llena entera de golpe, gruñendo en mi oreja. En más de 14 minutos, me hace sentir como una puta traviesa, pero lo peor es que quiero más. Ahora mismo, mientras su semen me escurre entre las nalgas, solo pienso en cuándo podré volver a robarle otro momento a escondidas.