Ana se deja reventar el culo y le llenan de leche caliente
La habitación olía a sudor y lubricante, las cortinas medio corridas dejaban entrar un rayo de luz que iluminaba el culo perfecto de Ana, marcado por las huellas de mis dedos. Te voy a contar cómo mi vecina se convirtió en mi puta anal después de que su novio la dejara por otra. Ella llegó llorando a mi puerta, con ese trasero apretado temblando de rabia, y yo le dije que si quería venganza, yo le enseñaría cómo hacer sufrir a un hombre. La puse de rodillas, le bajé los jeans hasta los tobillos y le metí los dedos en el coño mojado mientras le susurraba al oído que su ex nunca la había follado como yo lo haría. Ana gimió cuando le clavé la polla hasta las pelotas, su culo se abrió como una flor carnosa, apretándome con cada embestida. Le tiré del pelo mientras le empotraba contra el colchón, sus tetas grandes rebotando con cada golpe, y cuando le pregunté si extrañaba a su novio, ella solo pudo gemir 'sí, pero esto es mejor'. Le di vuelta, le levanté las piernas y le metí la polla en el culo otra vez, esta vez más duro, hasta que sus gritos se mezclaron con el sonido de mi piel chocando contra la suya. Cuando me corrí, le llené el culo de leche caliente, marcándola como mía, y Ana solo pudo decir entre jadeos: '¿Ves? Él nunca me hizo sentir así'