Allyson se pone sexy y me baila en el hotel
Allyson sabía que no debía hacerlo, pero el deseo la dominaba. Se vistió con ese vestido ajustado que le marcaba las curvas, los tacones que alargaban sus piernas y el maquillaje que resaltaba su mirada de puta. Sabía que su esposo estaba en la habitación, pero no podía evitarlo. Se acercó a él con movimientos lentos, rozando su cuerpo contra el suyo, sintiendo cómo su polla se endurecía bajo los pantalones. Le susurró al oído que quería bailar para él, que necesitaba sentirlo cerca mientras se movía al ritmo de la música. Él no pudo resistirse, y antes de darse cuenta, sus manos ya estaban en su culo, apretando su carne mientras ella se frotaba contra su entrepierna. El vestido se subió, dejando al descubierto su tanga mojado, y él no dudó en meter los dedos bajo la tela, sintiendo su humedad. Ella gimió fuerte, arqueando la espalda mientras sus dedos entraban y salían de su coño. Sabía que esto estaba mal, que no debían hacerlo, pero el placer era demasiado intenso. Se dejó caer sobre la cama, abriendo las piernas mientras él se arrodillaba entre ellas. Su lengua recorrió su clítoris, haciéndola temblar de excitación. Ella agarró su polla, guiándola hacia su entrada, y de una estocada, la sintió entrar entera. Sus gemidos llenaron la habitación mientras él la empotraba contra el colchón, sintiendo cómo su verga rozaba cada rincón de su coño. El sudor cubría sus cuerpos, y el sonido de la piel chocando resonaba en las paredes. Allyson mordió la almohada para ahogar sus gritos, pero no pudo evitar correrse, sintiendo cómo su orgasmo la recorría entera. Él se dejó ir dentro de ella, llenándola con su leche caliente. Cuando terminaron, el vestido de Allyson estaba arrugado en el suelo, y una mancha húmeda marcaba la cama.