Alexxxis Allure se deja empotrar por un negro bien dotado
El olor a sudor y perfume barato llenaba el aire cuando Alexxxis Allure se arrodilló frente a Rome Major, sus labios carnosos ya brillando de saliva. Sabía que esto estaba mal, que Eliza Allure no aprobaría ver a su hermana así de mojada por un desconocido, pero el calor entre sus piernas no le dejaba pensar. Con un gemido ahogado, Alexxxis se tragó la polla gruesa de golpe, sintiendo cómo le rozaba la garganta mientras él le agarraba el pelo con fuerza. Sus tetas grandes rebotaban con cada embestida, los pezones duros como piedras, y cuando él la giró para ponerla a cuatro patas, el sonido de su culo chasqueando contra sus caderas llenó la habitación. No pudo evitar gritar cuando él la penetró de una estocada, su coño apretado luchando por adaptarse a ese tamaño. Las manos de él le apretaron las nalgas, separándolas para hundirse más profundo, y ella mordió la almohada para ahogar sus gemidos. Sabía que esto era pecado, que Eliza la mataría si se enteraba, pero no podía parar. Cada embestida la acercaba más al borde, su cuerpo temblando de placer prohibido. Cuando él por fin se corrió dentro de ella, Alexxxis sintió el calor de su leche llenándola, y solo entonces se permitió relajarse, sabiendo que este secreto la perseguiría para siempre.