Aika Frau se toca en el auto con su coño bien mojado
—¿Ves lo que me haces?— susurra Aika Frau mientras se desabrocha el pantalón frente a ti, con sus tetas grandes rebotando al ritmo de sus dedos. Llevas semanas notando cómo se frota contra ti en el ascensor, cómo te envía fotos de su tanga empapado por la noche, cómo se muerde el labio cuando pasas cerca. Hoy no aguanta más: se sienta en el asiento del copiloto, te agarra la mano y la guía entre sus piernas, donde ya está chorreando. Sientes cómo sus jugos te cubren los dedos mientras te ordena que la toques más rápido, más fuerte, que la hagas gemir como una perra en celo. Sus muslos tiemblan cuando metes dos dedos hasta el fondo, y sus uñas se clavan en tu brazo cuando le chupas el cuello. Te susurra al oído que quiere que la llenes, que le des lo que tanto ha provocado, y cuando por fin te la clavas entera de golpe, grita tu nombre como si fuera una maldición. Sus caderas chocan contra las tuyas, su coño se aprieta alrededor de tu polla, y cuando se corre, te mira con esa sonrisa de puta satisfecha y dice: —¿Ves? Sabía que no podrías resistirte.