Admin Kink hace llover dinero mientras domina a su esclava
La ducha de azulejos blancos brilla bajo la luz tenue, el agua cae en gotas gruesas mientras el vapor se pega a los cuerpos sudorosos. Ella está arrodillada, las rodillas hundidas en la alfombra mojada, las manos atadas atrás con cuero negro que le marca la piel. Él, con una sonrisa de satisfacción, deja caer billetes sobre su cabeza inclinada, observando cómo se pegan a sus tetas pequeñas y al pelo rubio empapado. La humillación la excita más que el dolor, y cuando él le ordena abrir la boca, ella obedece sin dudar, tragando los billetes como si fueran su polla. JadeKink, la otra dominatrix, mira desde un rincón, celosa de que él prefiera a esta puta barata en lugar de a ella. La envidia le quema por dentro, pero no puede evitar excitarse al ver cómo la chica se retuerce cuando él le clava los dedos en el coño mojado, exigiendo que gima más fuerte. El agua sigue cayendo, mezclándose con los gemidos ahogados, mientras él le tira del pelo hacia atrás y le susurra al oído que esto es solo el principio de su venganza. La chica piensa en el exnovio que la dejó por otra, y ahora, mientras este desconocido la usa como su juguete, siente que al fin tiene el control. Cada billete que cae sobre su cuerpo es un recordatorio de que ella ya no es la perdedora, sino la que decide cuándo y cómo humillar. Cuando él finalmente la empuja contra la pared y le mete la polla hasta las pelotas, ella grita, pero no de dolor, sino de placer mezclado con rabia. La sensación de venganza la invade, y cuando él se corre sobre su cara, ella sonríe, sabiendo que al menos hoy, ella ganó.