Zambi y Steven Hard en un casting caliente con riesgo de ser pillados
Zambi entró al estudio con esa mirada de puta que sabe lo que quiere, los labios brillantes de saliva imaginando la polla de Steven Hard ya dura entre sus muslos. La cámara grababa cada detalle mientras ella se arrodillaba, las manos temblorosas al desabrocharle el pantalón, pero los dos escuchaban pasos afuera, alguien en el pasillo. Steven le agarró el pelo y la empujó hacia su verga, gruesa y palpitante, mientras Zambi ahogaba los gemidos con la boca llena, el sonido húmedo de su garganta tragando centímetro tras centímetro. Cada vez que alguien pasaba cerca, ella se congelaba, los ojos abiertos como platos, pero Steven no paraba, le clavaba la polla hasta que las caderas chocaban contra su cara. Luego la tiró sobre la mesa, el culo perfecto en pompa, y le metió los dedos en el coño mojado antes de empotrársela de una estocada, las nalgas rebotando con cada embestida. Zambi mordía el brazo de Steven para no gritar, pero los gemidos escapaban entre sus dientes, el sonido de la carne golpeando contra carne era tan fuerte que temían que los oyeran. Steven la volteó y le abrió las piernas, la polla entrando y saliendo como un pistón, el sudor cayendo sobre los pechos de Zambi mientras ella se agarraba a los bordes de la mesa, los muslos temblando. En más de 10 minutos de escena, el riesgo de ser descubiertos los volvía más salvajes, los movimientos más desesperados, hasta que Steven le agarró las tetas y le vació toda la leche en el vientre, el semen caliente corriéndole por la piel mientras Zambi se corría con un gemido ahogado.