Villa Anderson se folla a su cuñada cuando la novia no está
Estoy mojándome solo de pensar en cómo empezó todo: mi cuñada entró al baño chorreando mi leche, y yo no pude evitar seguirla. Cuando la vi agachada bajo el agua, con ese culo redondo y perfecto, supe que no aguantaría. Me arrodillé detrás de ella, le separé las nalgas y le metí la lengua hasta el coño, saboreando mi propio semen mezclado con su jugo. Ella gimió fuerte, arqueando la espalda, y yo le dije al oído que quería empotrársela otra vez. No se resistió, se apoyó en la pared y me dejó entrar de una estocada, tan profunda que sentí sus paredes apretándome. Mientras la follaba duro, le agarré las tetas y le mordí el cuello, haciéndola gritar de placer. De pronto, noté que su coño se contraía más, como si algo en ella hubiera cambiado, y entonces me di cuenta: nunca antes había sentido a un hombre así. Se corrió gritando mi nombre, y yo le llené el coño otra vez, esta vez sin parar hasta que su cuerpo tembló entero. Cuando salí, mi leche le escurría por los muslos, y ella solo podía reírse, sorprendida de lo que acababa de descubrir.