Verito se vuelve loca con una polla enorme y pide leche en su cara
Esa tarde en el dormitorio, la luz tenue resaltaba cada curva de Verito mientras se movía frente a ti, rozando tu cuerpo con esa ropa ajustada que llevaba solo para provocarte. Sabías que lo hacía a propósito, enviándote fotos toda la mañana, rozando sus tetas contra tu brazo al pasar, mordiéndose el labio cada vez que te miraba. Cuando por fin la agarras del culo, sientes cómo su coño ya está mojadísimo, tan caliente que te quema los dedos. La empujas contra la pared, le bajas el pantalón de un tirón y hundes tu lengua en su raja, chupando ese clítoris hinchado hasta que gime como una loca. La volteas y la empotras de perrito, sintiendo cómo su culo rebota contra tus caderas mientras la follas con embestidas profundas, cada una más fuerte que la anterior. Verito se arquea, gritando que quiere que le llenes la boca, que te corras en su cara. Cuando por fin lo haces, te mira con esa sonrisa de puta satisfecha y susurra: '¿Ves? Sabía que no podrías resistirte a esto.'