Vendedora de hijab con culo perfecto follada por el jefe
¡Dime, perra, te gusta que te den duro por el culo mientras te lamo el coño? —me susurró el jefe mientras me arrastraba hacia la cocina. Yo, con el hijab ya medio caído, solo podía gemir y asentir, sintiendo cómo sus dedos me abrían las nalgas para clavarme la polla de una estocada. Me encanta que me dominen, que me usen como su puta sumisa, y él lo sabía. Me puso de rodillas en el suelo frío, me arrancó las bragas con los dientes y me ordenó chuparle la verga hasta que estuviera bien dura. Yo obedecía, tragándome cada centímetro mientras él me agarraba del pelo y me empujaba contra su entrepierna. Cuando ya no pudo aguantar más, me empotró contra la encimera, levantándome las caderas para que su polla me llenara por completo. Cada embestida me hacía gritar, sintiendo cómo me penetraba hasta las pelotas, con los dedos clavados en mis nalgas para abrirme más. Me corría por las piernas, mojándome entera, mientras él me follaba sin piedad, gruñendo como un animal. En más de 11 minutos de escena, me hizo su puta en todas las posturas, desde el misionero hasta el perrito, hasta que al final me llenó el coño de leche caliente. Cuando terminó, me dejó tirada en el suelo, con el hijab desordenado y las bragas rotas a un lado.