Tu culo va a arder después de esto, perra
La habitación está iluminada por velas rojas, el aire huele a cera derretida y cuero, y en el centro de todo está mi dildo negro brillante, esperando tu culo apretado. Te voy a contar cómo esta noche te vas a arrastrar pidiendo más, aunque las lágrimas te corran por las mejillas. Primero te arrodillas, con las tetas colgando sobre el suelo, y me miras con esos ojos de sumisa que tanto me excitan. 'Abre la boca', te ordeno, y sin dudar, tus labios carnosos envuelven mi polla falsa, chupando como si tu vida dependiera de ello. Pero no te dejaré correrte tan fácil, perra. Te levanto de un tirón, te inclinas sobre el sofá y separo tus nalgas con mis manos. '¿Ves lo mojada que estás?', te digo mientras meto un dedo en tu coño antes de empujar el dildo contra tu culo virgen. Gimes tan fuerte que las paredes tiemblan, pero no te atreves a pedir que pare. 'Más', suplicas, y eso es todo lo que necesito para empujarlo entero de golpe, sintiendo cómo tu culo se resiste antes de ceder. Cada embestida te hace gritar, y cuando por fin te dejo correrte, es con mi mano alrededor de tu garganta, controlando cada gemido. Mañana no podrás sentarte, pero ya estás rogando por la próxima sesión. ¿Te atreves a volver?