Trans masculino se corre jugando y pierde la partida
El trans masculino estaba tan caliente que no pudo aguantar más mientras jugaba en su computadora, con los tatuajes brillando bajo la luz del monitor y la polla dura como una roca entre sus piernas. Cada vez que el personaje de su juego recibía un golpe, él gemía fuerte y se agarraba la verga con fuerza, sintiendo cómo el placer lo recorría de arriba abajo. La tensión era demasiado, y sin poder evitarlo, empezó a masturbarse con movimientos rápidos y desesperados, imaginando que alguien lo observaba desde la ventana. Sus músculos se tensaban con cada embestida de su propia mano, y el sudor le resbalaba por el pecho mientras se acercaba al orgasmo. El clímax lo golpeó como un rayo, corriéndose con un gemido ahogado y salpicando su abdomen con chorros gruesos de leche caliente. La pantalla del juego seguía encendida, mostrando la partida perdida mientras él se recuperaba, jadeando y con la polla aún palpitante entre sus dedos. No pudo evitar sonreír, sabiendo que la próxima vez se contendría un poco más, pero por ahora solo quería disfrutar del placer que acababa de sentir.