Te la chupa con rabia mientras te clava las uñas en la espalda
La agarras del pelo y le empujas la cabeza hacia tu polla, sintiendo cómo sus labios se cierran con fuerza alrededor del tronco mientras te mira con esa sonrisa de puta que sabe que estás furioso. Es la misma que se folló a tu ex, la misma que te dejó con las ganas, y ahora está aquí, de rodillas, tragando tu verga como si le fuera la vida en ello. Le sujetas la nuca y le metes hasta las pelotas, escuchando sus gemidos ahogados mientras la saliva le escapa por las comisuras. Ella sabe que esto es venganza, que cada embestida es un castigo por lo que te hizo, y por eso se mueve más rápido, chupando con más fuerza, como si quisiera compensar años de resentimiento. Cuando ya no aguanta más, la levantas de golpe y la tiras sobre la cama, abriéndole las piernas para ver ese coño depilado que tanto te obsesionó. Te la metes de una estocada, sintiendo cómo su carne se ajusta a tu verga como un guante, y empiezas a embestirla con furia, escuchando cómo sus gritos se mezclan con el sonido de la carne golpeando contra carne. Le das la vuelta y la pones a cuatro patas, observando cómo su culo se mueve al ritmo de tus embestidas, hasta que por fin te corres dentro de ella, sintiendo cómo tu leche le llena el coño mientras ella se estremece bajo tu peso. Cuando terminas, ves la marca de tus dedos en sus caderas, roja y perfecta, como un recordatorio de que ahora es tuya.