Sophia la zorra teen mostrando su coño perfecto en Playboy
Sophia sabe que no debería estar haciendo esto, pero cada vez que te mira con esos ojos verdes de putita, el calor le sube por el cuerpo. Te agarra la mano y la lleva directo entre sus muslos, donde siente cómo su conchita ya está mojada desde antes de empezar. La piel suave de sus tetitas pequeñas se endurece cuando pasas los dedos por sus pezones rosados, y ella echa la cabeza atrás con un gemido ahogado. Sabes que esto está mal, pero no puedes resistir el impulso de bajar la cabeza y chupar ese coñito depilado con adoración, sintiendo cómo sus caderas se arquean contra tu boca. Sophia se muerde el labio mientras tus dedos se hunden en su abertura, acariciando ese punto que la hace temblar. Cada vez que la penetras, ella aprieta las piernas alrededor de tu cadera, como si quisiera retenerte allí para siempre. El sudor le cubre la espalda delgada, y sus uñas se clavan en tus hombros cuando el placer la invade. Cierra los ojos y susurra tu nombre, sintiendo cómo algo dentro de ella se rompe, pero no de dolor, sino de liberación. Lo peor es que, en lugar de sentir culpa, lo único que quiere es más, más rápido, más fuerte, hasta que el mundo entero desaparezca y solo queden los dos, enredados en este pecado delicioso. En su cabeza solo rueda una idea, una y otra vez: esto está prohibido, pero no quiere que pare nunca.