Skye cabalga en reversa y se llena de leche negra
—¡Dios, qué grande la tienes!— gime Skye mientras se agacha sobre la polla de Alex Legend, sintiendo cómo el grosor le abre el coño de golpe. Ella ya estaba mojada desde antes, pero al ver el tamaño de ese verga negra, los jugos le corren por los muslos sin control. Alex la agarra de las caderas y la baja de una sola vez, haciendo que el coño de Skye se trague la polla hasta las pelotas. Los gemidos de ella son tan fuertes que rebotan en las paredes, y Alex no pierde tiempo en empezar a bombearla desde abajo, clavándosela con cada embestida. Skye se sorprende al sentir cómo la polla le roza el cuello del útero, pero en vez de retroceder, se mueve más rápido, cabalgando como una loca mientras la leche le chorrean por las tetas. Alex le agarra las nalgas, separándolas para ver cómo el coño se abre y se cierra alrededor de su verga, y cuando ya no aguanta más, le clava los dedos en la carne mientras se corre dentro, llenándola hasta que el semen le rebalsa. Al terminar, Skye se queda quieta un momento, sintiendo el calor de la leche en su interior, y cuando se levanta, una mancha blanca le marca el muslo.