Shinobou ai: demonio con tetas que te volverá loco
—No debería estar mirando esto— susurra antes de que sus dedos se enreden en el teclado otra vez. Pero la tentación es demasiado grande, y cada vez que aparece esa sonrisa maliciosa en la pantalla, el corazón late más rápido. Sus ojos bajan hasta el dobladillo de la falda virtual, donde la piel fantasmal de Shinobou brilla con un tono rosado que no existe en el mundo real. Las piernas se abren un poco más de lo necesario, mostrando un coño perfecto, húmedo y palpitante, hecho de píxeles pero deseable como carne viva. Él se muerde el labio mientras la mano derecha se desliza bajo el pantalón, buscando el calor de su propia polla, ya dura. En la pantalla, Shinobou arquea la espalda, gemidos suaves escapando de sus labios mientras sus tetas rebotan con cada movimiento. La escena es irreal, pero lo que pasa entre sus piernas es muy real: la polla late, necesita alivio. Con los ojos fijos en la rendija entre las piernas de la demonio, empieza a masturbarse con movimientos bruscos, imaginando que es ella quien lo rodea con sus muslos. Shinobou se inclina hacia adelante, sus ojos amarillos brillando con malicia, y en la mente de él, es como si esa boca provocadora fuera a chuparle la vida entera. Empieza a correrse antes de que la demonio termine su acto, los espasmos sacudiendo su cuerpo mientras la pantalla se llena de destellos. Cuando recupera el aliento, nota su pijama manchado de leche espesa, pero no le importa. Afuera, la noche sigue igual, pero para él, el pecado digital ya dejó su marca.