Sarai domina a Sofia con un strapon descomunal
Me quedé mirando cómo Sarai le arrancó la ropa a Sofia con un gruñido de satisfacción, sus uñas marcando la piel mientras la empujaba contra la pared. 'Arrodíllate, puta', le ordenó, y Sofia obedeció al instante, sus rodillas temblando al sentir el peso del arnés de goma negra que colgaba entre las piernas de su dominante. El juguete era enorme, más grueso que cualquier dildo que Sofia hubiera probado antes, y cuando Sarai lo frotó contra sus labios mojados, la chica gimió como una perra en celo. 'Pide permiso', le escupió Sarai, y Sofia balbuceó entre jadeos: 'Por favor, déjame chuparlo...'. Sarai se rio y le agarró del pelo, metiéndoselo hasta la garganta de una sola embestida. Sofia tosió, los ojos llorosos, pero no se quejó, solo lamió con más fuerza mientras Sarai le apretaba las tetas con la otra mano. 'Mira qué bien lo haces', gruñó Sarai, 'pero esto es solo el principio'. En más de 10 minutos de escena, Sarai la hizo gemir, suplicar y correrse tres veces, cada vez más fuerte, hasta que el coño de Sofia quedó tan sensible que hasta el roce del arnés la hacía retorcerse. 'No te corras sin permiso', le advirtió Sarai, pero Sofia ya no podía controlar los espasmos, su cuerpo convulsionando mientras el strapon la penetraba sin piedad. '¡Puta desobediente!', gritó Sarai, y justo cuando estaba a punto de castigarla, Sofia explotó en un orgasmo tan violento que sus muslos temblaron y sus uñas se clavaron en la espalda de su amante. El sonido de sus gemidos llenó la habitación, crudo y desesperado, mientras Sarai la sujetaba con fuerza, disfrutando cada segundo de su sumisión.