Rocco Siffredi domina a dos adolescentes en su primera vez anal
Esa tarde en el dormitorio, las dos éramos un desastre de ganas y él lo sabía. Te voy a contar cómo Rocco Siffredi nos puso de rodillas, literalmente, para enseñarnos qué significa obedecer. Primero me hizo arrodillarme frente a su polla gruesa, ordenándome que la chupara hasta dejarla brillante de saliva, mientras mi compañera miraba cómo me humillaba. 'Abre más la boca, puta', gruñó, y yo obedecí, sintiendo cómo me ahogaba con cada embestida hasta que sus huevos golpeaban mi barbilla. Después nos turnamos para que nos rompiera el culo, una tras otra, mientras nos obligaba a gemir más fuerte. 'Si no gritas, no te corro en la boca', amenazó, y nosotras nos esforzábamos por complacerlo, sintiendo cómo su verga entraba de una estocada hasta que las caderas chocaban contra nuestro culo. Cuando por fin nos dejó correrse, nos dejó marcadas: mi boca estaba llena de su leche espesa, y el culo de mi amiga aún ardía por los azotes. La mancha blanca en la alfombra era lo único que quedaba de esa lección.