Leila se empotra en gangbang de culos abiertos y tragando lefa
Leila llegó con esa melena lacia y esos tacones que le hacían el culo más redondo y duro, y en cuanto la vieron con ese short ajustado y la blusa que apenas le tapaba las tetas naturales, los tres se le tiraron encima sin pensarlo dos veces. El primero le arrancó el tanga de un tirón y le metió la polla hasta el fondo entre sus labios carnosos y húmedos, mientras ella gemía con esa voz ronca que tanto les ponía, chupando como una puta hambrienta hasta dejarle los huevos limpios. El segundo no perdió tiempo y se la clavó por detrás, empotrándola contra la pared con embestidas brutales que le hacían botar ese culito prieto y tatuado, abriéndole el agujero hasta dejarlo bien gapeado mientras le susurraban obscenidades al oído. El tercero, con esa verga gruesa que le llegaba al fondo del coño, se la metió por el coño pelado y depilado, sintiendo cómo su vagina se contraía al ritmo de los gritos de Leila, que no paraba de mover las caderas para que se la metieran más hondo. Entre gemidos ahogados y corridas que le llenaban la boca, la pobre se tragó hasta la última gota de leche espesa, lamiéndole los huevos a cada uno mientras le metían los dedos en el culo para que no se le cerrara. Cuando por fin la soltaron, Leila quedó tirada en el suelo con las piernas abiertas, el coño empapado en jugos y el culo tan abierto que se le veía hasta el intestino, jadeando como una perra en celo mientras le pasaban los dedos por el tatuaje del brazo. Los tres se quedaron mirándola con las pollas duras otra vez, listos para volver a empotrarla hasta dejarla sin voz, porque esa rubia de ojos azules era pura dinamita entre las piernas.