Ravi indio eyacula fuerte en la boca de su chico
Ravi lleva meses buscando a alguien que le chupe la polla gorda sin miedo y hoy encontró al chico perfecto. Desde que le vio la verga negra bien gruesa asomarse por el pantalón ajustado, supo que quería probarla a fondo. El moreno se agachó rápido, abrió bien la boca y dejó que la gruesa herramienta le llenara la garganta sin piedad. Cada empellón le hacía gemir con los ojos en blanco, sintiendo cómo la cabeza palpitante le rozaba el fondo de la boca. El chico no se resistió ni un segundo, al contrario, se dejó hacer mientras le agarraba el culo prieto para acercarlo más y sentirlo más adentro. Ravi no pudo aguantar, le agarró la nuca con fuerza y empezó a embestirle la garganta como un animal, sintiendo cómo se le tensaban los huevos antes de soltar un chorro espeso y caliente que le llenó la boca hasta rebosar. El chico tragó como pudo, pero parte del semen le resbaló por la barbilla mientras seguía lamiéndole la verga con voracidad. Ravi gruñó fuerte al correrse, le escupió el último chorro en la lengua y se quedó quieto, jadeando, mientras el chico se limpiaba los labios con la mano y sonreía satisfecho. La polla le quedó reluciente, con restos de leche pegados al glande morado, y el chico no pudo evitar pasarle la lengua por toda la superficie para no perder ni una gota de ese sabor salado y adictivo. Ravi le dio una palmada en el culo antes de apartarse, pero el chico se le tiró encima para lamerle los huevos peludos mientras le susurraba al oído que quería más. La escena terminó con los dos rodando por la cama sudorosos, con la polla de Ravi aún goteando y el chico chupándole los dedos uno por uno para limpiar hasta el último rastro de semen.