Rafinha domina a Sharisex en un polvo interracial de cuatro
—'Arrodíllate y abre ese culo para mí, putita'— le ordena Rafinha mientras le agarra las nalgas con fuerza, marcando los dedos en su piel morena. Sharisex gime y se inclina, ofreciendo su coño bien mojado, ya temblando de anticipación. Él no pierde tiempo: le clava la polla entera de una estocada, haciendo que ella grite y se aferre a las sábanas. Las embestidas son profundas, rítmicas, cada movimiento sacudiendo sus cuerpos como si fueran uno solo. Sharisex suplica entre gemidos, pidiendo más duro, más rápido, mientras él la agarra del pelo para controlarla. —'No te corras hasta que yo lo diga'— gruñe Rafinha, y ella asiente, mordiéndose el labio para contenerse. El sonido de la piel chocando resuena en la habitación, el sudor brillando bajo las luces. Sharisex ya no puede más, su cuerpo tiembla al borde del orgasmo, pero él la obliga a esperar, disfrutando su poder. —'Ahora, puta, córrete para mí'— ordena finalmente, y ella explota en un grito ahogado, su coño apretándose alrededor de su verga. Rafinha la llena hasta las pelotas, gimiendo mientras se vacía dentro de ella. —'¿Ves lo bien que te hago venir?'— dice él, sonriendo con satisfacción.