Quiero que me folles este cuerpo apretado
Lleva días frotándose contra la pantalla del móvil mientras se masturba con los dedos, imaginando que esos dedos son mi polla bien dura metiéndosele hasta el fondo. Hoy no aguanta más y se quita el sujetador ajustado para dejar sus tetas pesadas libres, pellizcándose los pezones duros que le hacen gemir fuerte al rozarlos. Con una mano se agarra el coño empapado y con la otra se graba acercando la cámara a su boca entreabierta, donde se lame los labios antes de susurrar un ‘ven a follarme’ que le eriza la piel. Se acuesta boca arriba en la cama revuelta y se abre bien de piernas, mostrando su raja brillante y temblorosa mientras se mastica los labios con los dientes. La cámara enfoca cómo se clava dos dedos dentro, sacudiendo las caderas como si ya estuviera siendo penetrada, pero no es suficiente. Necesita más. Se gira boca abajo y se levanta el culo en el aire, separando las nalgas con los dedos para que se vea el ano palpitante y el coño chorreando. Gime como una puta desesperada cuando la primera embestida imaginaria le hace arquear la espalda, pero la cámara no es suficiente. Se acerca el teléfono a la entrepierna y enciende el vibrador que tiene listo, apretándolo contra su clítoris mientras se corre con un grito ahogado, mojando las sábanas con un orgasmo que la deja temblorosa y satisfecha. Pero no se queda ahí. Agarra el vibrador y se lo mete hasta el fondo, moviendo las caderas como si la estuvieran empotrando con fuerza, mientras se pellizca los pezones y se muerde el labio inferior para no gritar. La pantalla muestra su cuerpo sudoroso, los muslos temblorosos y el coño brillando bajo la luz de la lámpara, completamente entregada al placer que ella misma se da. Y aunque sabe que nadie está ahí, sigue fingiendo que esos gemidos son para mí, que esos dedos son mi verga destrozándole el coño y que este orgasmo es solo el principio.