Olivia Del Rio me monta como una diosa mientras me clava su culo de ensueño
No me importó que estuviera casada, ni que fuera la esposa de mi peor enemigo en los negocios. Cuando esa milf golfa me mandó un audio diciéndome que quería vengarse de su marido pendejo, supe que no podía desperdiciar la oportunidad. En más de 28 minutos, esa perra me recibió en su casa con un tanga negro que apenas cubría su coño bien mojado. Se arrodilló y me chupó la polla como si quisiera ahogarse con mi verga, tragando saliva mientras gemía fuerte. Yo le agarraba el pelo, tirando hacia atrás para ver cómo se le llenaban los ojos de lágrimas, pero seguía chupando como una puta hambrienta. Después la puse a cuatro patas y le metí la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su culo perfecto se apretaba contra mi cadera. Cada embestida hacía que sus tetas enormes rebotaran, y ella gritaba '¡Sí, cabrón, más fuerte!' mientras yo le daba en el punto exacto. Le arranqué el tanga de un tirón y se lo metí en la boca para que callara, pero igual seguía gimiendo con mi polla enterrada en su culo. Cuando le corrí toda la leche en el ano, se vino de nuevo, temblando como una hoja mientras yo le apretaba los muslos contra mi cintura. La dejé hecha un desastre, con mi semen goteando entre sus nalgas rojas por el castigo.