Novata con verga usa su pollón en trío anal brutal
La novata llegó con esa verga morada y gruesa que le colgaba pesada entre las piernas, y en cuanto Siri Dahl la vio, se le humedeció el coño al instante mientras gemía y se mordía el labio inferior. Casey Calvert no podía creer lo que tenía enfrente: una polla de futanari más grande que la suya, palpitante y con venas marcadas que prometían una follada que le iba a dejar el culo abierto como un melón maduro. Siri se arrodilló rápido, chupando esa verga como si fuera un chupete, lamiendo las bolas hinchadas y metiendo hasta la garganta cada centímetro de carne dura, mientras gemía con los ojos en blanco por el sabor salado y el olor a sexo que desprendía. Casey, loca de lujuria, se puso detrás con su coño bien mojado y se frotó contra el culo prieto de la novata, empapando sus dedos en jugos y frotando el clítoris hinchado hasta dejarla temblando. La novata jadeó cuando Siri le soltó la polla con un chasquido húmedo y le ordenó que se tirara boca abajo en la cama, con las tetas pegadas al colchón y el culito en pompa para que le abrieran bien el esfínter con esos dedos largos y juguetones. Casey se acercó por detrás, escupió en su ano y metió dos dedos de una sola embestida, haciendo que la novata gritara y se contrajera por el dolor mezclado con placer, mientras sus muslos temblaban sin control. Siri, impaciente, se subió a horcajadas sobre su cara, ahogándola entre sus tetas gigantes y metiéndole el coño en la boca para que la chupara con furia, mientras le tiraba del pelo y le ordenaba que la hiciera correrse con la lengua. Casey, con las manos en las caderas de la novata, alineó su verga dura contra el coño empapado y, de un empujón brutal, se la clavó hasta el fondo, haciendo que los tres se sacudieran con un gemido colectivo que resonó en toda la habitación. La novata, entre gritos y babas, sintió cómo le llenaban el culo de dedos mientras Siri le ordeñaba la polla sin piedad, ordeñando cada gota de leche espesa que le escupía en la cara y en las tetas, dejándola completamente cubierta de semen pegajoso. Casey, sin poder aguantar más, se corrió con un rugido animal, empotrando a la novata contra el colchón mientras su leche caliente le inundaba las entrañas, y los tres quedaron tirados, sudorosos y exhaustos, con el aire lleno de olor a sexo y corridas intensas.