Amigo motoboy se pone duro para toda la hora
El motoboy llegó sudado después de su turno, con la polla bien dura bajo el pantalón ajustado que marcaba cada centímetro de su verga gruesa. Su amigo lo esperaba en la cama, ya desnudo, chupándose los dedos mientras miraba cómo el otro se quitaba la ropa con desesperación. La boca del motoboy se llenó de saliva al ver el culo perfecto de su amigo, redondo y listo para ser empotrado. Se arrodilló y empezó a lamerle los huevos con fuerza, pasando la lengua por toda la piel sudada antes de meterse la polla hasta el fondo de la garganta. El otro gemía como una puta, agarrándole el pelo mientras le clavaba la verga en la boca con embestidas brutales. Cuando ya no pudo aguantar más, lo tiró sobre la cama y le abrió las nalgas con las manos, escupiendo sobre el agujero antes de meterle el dedo para prepararlo. La polla del motoboy estaba tan dura que casi dolía, y cuando la empujó adentro, su amigo gritó de placer, pidiendo más fuerte. Las embestidas eran profundas, rítmicas, y cada vez que el motoboy le clavaba la verga hasta el fondo, el otro se retorcía de gusto, con el culo bien apretado alrededor de su polla. La cama crujía con cada movimiento, y el sonido de los cuerpos chocando llenaba la habitación. Cuando ya no pudo más, el motoboy se corrió con un gemido ronco, llenando el culo de su amigo con toda su leche caliente. Se quedaron jadeando, sudados y satisfechos, con las pollas todavía duras y listas para otra ronda.