Namiko chupa y masturba a Noboru con su coño mojado
La habitación está en penumbra, iluminada solo por la luz tenue de una lámpara de noche que proyecta sombras danzantes en las paredes. El aire huele a sudor y a excitación contenida, porque llevaban días mirándose con deseo, roces casuales que terminaban en suspiros ahogados. Ella se agacha frente a él, sus manos pequeñas pero firmes envuelven la polla gruesa y velluda de Noboru, sintiendo cada vena bajo sus dedos mientras la acaricia con movimientos lentos pero decididos. Sus labios carnosos se abren para recibir el glande hinchado, chupando con avidez, la lengua trazando círculos alrededor del prepucio antes de hundirse hasta donde puede. Él gruñe, sus dedos se enredan en su pelo mientras ella gime con la verga en la boca, el sonido vibrando contra su piel. Con la otra mano, él le separa los muslos y hunde dos dedos en su coño mojado, sintiendo cómo se contrae alrededor de ellos, empapados en sus jugos. Ella arquea la espalda, empujando hacia atrás para que la penetre más profundo, sus gemidos ahogados por la polla que sigue chupando sin descanso. La tensión entre ellos estalla cuando él acelera el ritmo, sus caderas empujando hacia adelante mientras ella lo traga entero, sus dedos follándola con la misma intensidad. El calor crece, los cuerpos sudorosos chocan, hasta que él se corre en su boca con un gruñido gutural, llenándola hasta que el semen escapa por las comisuras de sus labios.