Misss Vikki se entrega al follador de su casa
Te voy a contar cómo empezó todo: él estaba recostado en el sofá viendo el partido cuando de repente escuchó el agua de la ducha corriendo. Al asomarse por la puerta entreabierta, vio a Misss Vikki flexionándose en sus mallas transparentes, con el culo prieto marcándose como si estuviera pidiendo que lo azotaran. Su polla saltó como loca al ver los pezones pequeños pero duros a través de la tela mojada. Me vio mirándola y en vez de enojarse, sonrió con picardía. '¿Te gusta lo que ves?', me dijo mientras se agachaba más, dejando el coño casi al descubierto. No aguanto más, me acerqué y le arranqué las mallas de un tirón, dejándola completamente expuesta. Sin perder tiempo, le hundí los dedos hasta sentirla empapada, gimiendo como una perra en celo. Él se dio cuenta de que nunca antes había estado tan mojada por nadie. 'Mira lo que me haces', le dije mientras se lamía los labios. De un empujón la puse de rodillas y le metí la polla hasta que le entró la tos. Pero lo más excitante fue cuando ella me miró con esos ojitos y susurró, '¿Quieres que te lo haga como a una zorra?'