Mi marido siempre llega cachondo y hoy le voy a dar una mamada de infarto
Te voy a contar cómo le puse a prueba a mi hombre, Dream Sex4, cuando entró por la puerta con esa mirada de que solo quería una cosa: mi boca chupando su verga dura hasta que se le salieran los ojos de las órbitas. ¿Crees que aguantó? Le aposté que no podría resistirse a correrse en mi garganta antes de que yo le pidiera que me follara, y el muy cabrón aceptó el reto. Empezó con su polla rozándome los labios, gimiendo como un animal en celo, pero yo no me dejé intimidar: le agarré las pelotas con fuerza y le metí el glande hasta el fondo de la garganta, tragando cada centímetro como si fuera un helado derritiéndose. Se le tensaron los muslos cuando le hundí la lengua en el frenillo, y entonces sí, el muy puto empezó a bombearme la cara como si fuera un martillo neumático, pero yo le seguí el ritmo, ahogándome en su leche espesa mientras él me agarraba el pelo como si quisiera arrancármelo. Cuando ya no pudo más, me dio la vuelta y me empotró contra la pared, metiéndome la verga hasta que mis gemidos se mezclaron con los golpes de sus caderas contra mi culo. ¿Y sabes lo mejor? Que en más de 10 minutos de escena, ni siquiera me dejó recuperar el aliento, y ahora ya está planeando la revancha. La próxima vez, veremos quién se rinde primero.